Javier Zurro, periodista de elDiario.es y experto en cine español, desentraña la fascinante transformación de Marisol en Pepa Flores. Habla sobre su lucha por recuperar su identidad en un contexto político complicado y cómo su historia desafía las normas de la época. También se aborda la polémica de su imagen en la revista Interview y las implicaciones de la sexualización de las mujeres en el cine del destape. Finalmente, reflexiona sobre el legado de una actriz que eligió alejarse de la fama y el debate que esto genera en el cine español.
Marisol fue utilizada por el franquismo como una herramienta de propaganda que ocultaba la opresión social detrás de su imagen alegre y exitosa.
El cambio de Marisol a Pepa Flores simboliza su lucha por la identidad personal y el rechazo a los valores impuestos por el régimen.
Deep dives
El fenómeno Marisol y la propaganda franquista
El franquismo utilizó a Marisol como una herramienta de propaganda para promover valores reaccionarios y tradicionales en un contexto de represión. Marisol no solo representaba la imagen de la niña ideal que aspiraba a ser ama de casa, sino que también se convirtió en un símbolo de meritocracia, ya que provenía de un barrio humilde y logró una exitosa carrera en el cine. Este fenómeno era parte de una estrategia más amplia del régimen para hacer olvidar a la población su situación de opresión. A través de películas y merchandising, su figura distraía al público de las realidades dolorosas del momento, presentando una vida de color y alegría que contradecía la grisura de la dictadura.
La transformación de Marisol en Pepa Flores
Marisol eventualmente decide recuperar su identidad original como Pepa Flores, rechazando la imagen que el régimen había creado para ella. Esta decisión simboliza su deseo por romper con el pasado y recuperar el orgullo de clase, alineándose con valores políticos más profundos y decididos. La transición a Pepa Flores implica también un cambio en su carrera, donde se distancia de los papeles que la habían hecho famosa, buscando proyectos más significativos junto a cineastas de renombre. Sin embargo, su carrera como actriz después de este giro fue breve, dejando a muchos preguntándose qué podría haber logrado si hubiera continuado en la industria.
El silencio y legado de Pepa Flores
Pepa Flores decidió retirarse completamente de la vida pública y nunca volvió a dar entrevistas, lo que se interpretó como un acto de coherencia ante la constante presión mediática. Su ausencia se siente profundamente, sobre todo cuando se la recuerda en ceremonias que honran su carrera, como los Goya, donde hizo un gesto al enviar a sus hijas en lugar de asistir ella misma. Muchas especulaciones han rodeado su silencio, con algunos creyendo que su decisión de no hablar es parte de su resistencia ante un sistema que la trató como un objeto. El legado de Pepa Flores es, por lo tanto, uno de fuerza y misterio, simbolizando la lucha de muchas mujeres en la búsqueda de su propia identidad en una sociedad que intentó definirlas.
Marisol, la niña prodigio del franquismo, se convirtió en Pepa Flores. Recuperó su nombre original. Se afilió al Partido Comunista, se cansó de todo y de todos, intentó redirigir su carrera… y desapareció. Se escondió y no ha vuelto a participar en ningún evento público, ni ha dado entrevistas, nada. Su recuerdo resurge ahora con un documental: ‘Marisol, llámame Pepa’, que dirige Blanca Torres y que nos ha enviado una nota de voz para este episodio. Este documental es candidato a los Goya, que se entregan este fin de semana en Granada. Pero detrás de todo esto hay mucho más que una historia personal.
Nos cuenta esta historia el periodista especializado en cine de elDiario.es Javier Zurro.
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