Seguimos con la rutina mientras el abdomen se inflama, la ropa aprieta y el cansancio se vuelve constante. Comemos rápido, trabajamos así, dormimos mal y aprendemos a convivir con la incomodidad. Pasamos meses, a veces años, probando de todo sin entender por qué el malestar siempre regresa. Porque muchas veces el problema no es solo lo que comes, sino cómo está funcionando tu intestino. El Dr. Fernando Leal nos habla de por qué ocurre, qué señales no debes ignorar y qué cambios simples pueden ayudarte a sentirte mejor desde la raíz. |