

Dante Gebel Live
Dante Gebel
Conferencista, influencer, actor y conductor de televisión.
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Mar 13, 2020 • 29min
Días de transición
Para llegar a la meta, para cumplir nuestro propósito, todos tenemos que pasar por una etapa de transición, que suele ser difícil y dolorosa por los cambios que implica y la frustración de no ver la victoria al final del camino. Y es precisamente en estos días de transición, cuando estamos más vulnerables y podemos tomar una mala decisión. De ahí la importancia de ser y tener a nuestro lado, personas que nos alienten, que nos ayuden a controlar nuestra frustración y a no perdernos en el camino; alguien como Abigaíl, que al hablar con David lo calmó, evitando que tuviera un arrebato que afectara negativamente el curso de su historia.

Mar 13, 2020 • 29min
Ansiedad
Si no te ríes a menudo, si ya no disfrutas el sol, si ya no silbas mientras caminas, si la felicidad ajena te molesta… es muy probable que sufras de ansiedad. Cuando tienes ansiedad agrandas los problemas y vives preocupado y con miedo por cosas que nunca van a pasar. Pero debes confiar en el Señor y guiar tu vida por las palabras que escribió Pablo a los filipenses: ‘no se inquieten por nada’. Piensa todo lo verdadero, lo respetable, lo justo, lo puro, lo amable, lo que es digno de admiración y elogio… y la ansiedad se irá y vendrá una paz que sobrepasa todo entendimiento. Un mensaje para atesorar.

Mar 13, 2020 • 29min
Apenas bronce
Cuando tú te empeñas en mostrarte ante los demás como no eres, te vuelves un impostor, alguien que, como Roboam, pretende reemplazar escudos de oro, con escudos de bronce. Pero los escudos de bronce no sirven; te ocultan, te tapan un poquito, pero no puedes librar ninguna batalla con ellos, porque requieren más cuidados, no soportan altas temperaturas y se oxidan fácilmente. Para ir a la lucha protegido, necesitas escudos de oro, de pureza, de honestidad, de santidad, de oración, de genuina búsqueda del Señor. Ser auténtico, es la única forma en que Dios te va a ayudar a recobrar lo que el enemigo te robó.

Mar 13, 2020 • 29min
Cuero de rinoceronte
Para sobrevivir en la vida, para salir victorioso de situaciones difíciles, tienes que tener carácter, tienes que tener una piel dura de rinoceronte para proteger lo que Dios te ha dado y permanecer en el propósito que Él te ha encomendado. Si logras entender y aplicar el principio de permanencia, nunca te detendrás en un momento de desánimo o por motivo de un fracaso; al contrario, precisamente en esos tiempos difíciles, te elevarás por encima de los problemas, porque sabes que la victoria de la guerra, al final, es lo que opaca las batallas que pudieras haber perdido en el camino.

Mar 13, 2020 • 29min
Sin agallas no hay gloria
La vida se trata de correr riesgos, de emprender, de avanzar y de aprender de los éxitos y fracasos que tengamos en el camino. Por tanto, hay que tener audacia para dar el primer paso sin temor, para arriesgarlo todo por cumplir nuestro propósito, porque sin agallas no hay gloria. Hay que emprender, aunque no tengamos todas las circunstancias bajo control, porque a veces las oportunidades llegan disfrazadas de crisis, pero sabemos que el control lo tiene el Señor y Él quiere bendiciones para nuestra vida.

Mar 13, 2020 • 29min
Otra vez, bailar con la más fea
Si bendices tu presente, Dios abrirá tu futuro, aun cuando por el momento te toque estar bailando con la más fea, en un trabajo que no te gusta, en un matrimonio que no funciona, o postrado en una cama de hospital. Pero debes dejar de llorar y dar gracias por los regalos que llegan a tu vida, por más imperfectos que sean. La vida no es un cuento de color rosa y tienes que aprender a reconciliarte con lo que tienes, con lo que eres y bendecir a tu Lea, bendecir tu realidad y celebrar tu vida en el Señor.

Mar 13, 2020 • 35min
Libertad
Muchos piensan que cuando llegamos al evangelio perdemos la libertad y somos esclavos de reglas y mandamientos que hay que cumplir por el temor al castigo, por el miedo a perder la salvación. Pero la libertad más profunda, la libertad que el alma necesita, no es la libertad de hacer o no hacer cosas, sino la libertad para convertirnos en la persona que Dios quiere que seamos. Cuando entendemos esta libertad, buscamos la santidad, no por temor al castigo, sino porque reconocemos nuestras debilidades y nos rendimos a un poder más alto que libera nuestra alma y nuestra mente y nos motiva a seguir siempre buscando ser mejores personas.

Mar 13, 2020 • 29min
Sin embargo
Era viudo, parecía infeliz… sin embargo, rehízo su vida. Era pobre, sin recursos…sin embargo, las ventanas de los cielos se abrieron. Estaba enfermo, sin esperanza… sin embargo Dios lo sanó en una noche. A veces lo que te está separando de una vida de mayor bendición, es una última muralla que crees que no puedes vencer. Pero mientras tú estás esperando que Dios te de una victoria convencional sobre esa muralla, Él te puede sorprender escribiendo un ‘sin embargo’ en tu biografía. ¿No es maravilloso?

Mar 13, 2020 • 40min
La armadura ajena
Muchos vivimos la vida presionados por querer ser la persona que otros quieren que seamos y terminamos poniéndonos una armadura que no es nuestra, como hizo David al ponerse la armadura de Saúl para ir contra Goliat. Pero David recapacitó, se negó a ser una mala copia de Saúl y decidió enfrentar al gigante como David, como él mismo. De igual forma nosotros debemos vivir la vida con autenticidad, sin armaduras ajenas que nos limiten y sin reglas ni cargas que restrinjan nuestra libertad, porque el Señor nos ama tal como somos.

Mar 9, 2020 • 29min
Borrando las evidencias
Cuando fueron a aprehender a Jesús para llevarlo a la cruz, Pedro, en un arrebato, sacó su espada y cortó la oreja de uno de los siervos del sumo sacerdote. Entonces Jesús dijo: ‘basta ya, dejad’ y pegando la oreja al criado, le sanó, borrando así toda evidencia de la ofensa de Pedro. En la vida hay momentos de traición, de dolor, de pecado, que van a querer perseguirte por el resto de tu existencia, pero si te has arrepentido y has entregado tu corazón a Cristo, Él ya borró las evidencias -al igual que lo hizo con Pedro-, y ahora depende de ti que dejes atrás los lamentos, la culpa y el dolor. Recuerda siempre que, para Dios, eres más importante tú, que tus errores y tus pecados.


