La Iglesia católica fue la que usó el marco de los pecados capitales para "ayudar a las personas a frenar sus inclinaciones malvadas antes de que pudieran enconarse". Por recordar: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. Igual hay alguno que se salva de dos o tres, pero el resto... Elena Sánchez demuestra en sus 'Farolillos' que no hay nadie libre de culpa.