Todo termina. Terminan las amistades, terminan los amores, termina tu vida y un día el sol agotará el hidrógeno de su núcleo, se expandirá y se convertirá en una estrella gigante roja que hará que termine absolutamente todo, incluso el capitalismo. Mientras tanto, es mejor que abracemos los finales y veamos su lado bueno: cuando una cosa se acaba, otra mejor puede empezar.