Hace más de cuatro mil años una roca gigante de 600 toneladas de peso, llegó hasta nuestra atmósfera y se fragmentó en miles de pedazos que cayeron en forma de una lluvia de meteoritos sobre una superficie de 20.000 km cuadrados repartidos entre tres provincias argentinas: Santa Fe, Chaco y Santiago de Estero. Así nace la reserva natural de Campo del Cielo, uno de los puntos de referencia del estudio de los meteoritos a nivel mundial, y un campo de minas para los traficantes de este tipo de piedras espaciales. Nos lo cuenta la periodista Delfina Cáceres de Ciudad Televisión.