El tiempo como marcador de clase.
El tiempo es el recurso más escaso y más malgastado. Lo que distingue a las clases sociales altas no es solo el dinero, sino la forma en que valoran y disciplinan su tiempo.
No es una cuestión moral, en si mismo no hay algo bueno o malo con ello, es una cuestión estructural.
Las clases populares suelen vivir bajo urgencia constante: resolver lo inmediato, apagar fuegos, responder a estímulos externos. El tiempo se consume.
Las clases altas, en cambio, viven bajo jerarquía de fines: deciden con antelación a qué no dedicarán tiempo. El tiempo se protege.